15 julio 2017

PASTEL de RUIBARBO y FRESA

Una de las cosas que más me gustan de las redes sociales, es poder seguir a cocineros de otros países, conocer otras formas de cocinar y poder incorporar nuevos ingredientes a mi recetario particular. Hace muchísimo tiempo que quería probar el ruibarbo, con ese nombre tan exótico  y esos colores es un ingrediente que me llamaba muchísimo la atención. 


Pastel de ruibarbo y fresas

La semana pasada, cuando visitaba mi frutería favorita en el mercado de abastos de Ferrol, encontré la dichosa verdura y me traje a casa medio kilo, que pagué a precio de marisco, pero he de reconocer que la inversión mereció totalmente la pena.


Pastel de ruibarbo y fresas

Después de una miniencuesta en Instagram, opté por ser conservadora y cocinarlo en forma de pastel siguiendo esta receta de Linda Lomelino. No me equivoque la mezcla es absolutamente deliciosa, la mezcla de frutas, la masa crujiente... un manjar.


Pastel de ruibarbo y fresas

INGREDIENTES:

Para la masa:

  • 300 gr de harina  
  • 2 cucharadas de azúcar 
  • 1/4 cucharadita de sal 
  • 250 gr de mantequilla salada muy fría, cortada en cubitos 
  • 6-8 cucharadas de agua helada

Para el relleno:

  • 500 gr de ruibarbo cortado en trozos pequeños
  • 500 gr de fresas cortadas en trozos
  • 200 gr de azúcar  
  • la ralladura de 1/2 limón 
  • 1/2 cucharadita de vainilla 
  • una pizca de sal 
  • 2 cucharadas de jugo de limón 
  • 2 cucharadas de maicena


Para pintar la masa: 

  • 1 huevo 
  • una pizca de sal 
  • 1 cucharada de leche
  • 2 cucharadas de azúcar blanquilla, para espolvorear

Pastel de ruibarbo y fresas
Pastel de ruibarbo y fresas
Tarta de ruibarbo

ELABORACIÓN:
Mezclamos los ingredientes secos en un recipiente grande, agregamos la mantequilla en cubitos y, usando la yema de los dedos, incorporamos la mantequilla hasta que la masa esté harinosa pero todavía hay pedazos visibles de mantequilla. 

Añadimos el agua, de cucharada en cucharada mezclando suavemente con un tenedor hasta que la masa se una, sin amasar. Dividimos la masa en dos y la estiramos con el rodillo para formar dos discos. 

Envolvemos los dos trozos de masa en papel film y la colocamos en la nevera durante al menos una hora, o preferiblemente durante toda la noche.
Una vez lista la masa y fría preparamos el relleno. En un bol amplio mezclamos el ruibarbo, las fresas, el azúcar, la ralladura de limón, la vainilla y la sal. Cubrimos y lo dejamos a temperatura ambiente durante 30 minutos, removiendo de vez en cuando.

Colocamos un colador o tamiz encima de una cacerola grande y vertemos el relleno en el colador, dejamos reposar durante unos minutos hasta que todos los líquidos caigan en la cacerola. Ponemos la fruta de nuevo en el bol y reservamos. 

En una taza, mezclamos la maicena y el zumo de limón. Colocamos la cacerola con el jugo de las fresas y el ruibarbo a fuego medio y removemos hasta que hierva. Bajamos el fuego y agregamos la papilla de maicena, revolviendo constantemente hasta que la mezcla espese. Debe espesar un poco, pero debe quedar un poco de líquido, asegúrate de que no se convierta en una pasta. Dejamos enfriar a temperatura ambiente, y la incorporamos a la mezcla de fruta.
Precalentamos el horno a 225 ° C.  con una bandeja de hornear en la parte inferior del horno. 

Colocamos uno de los círculos de masa sobre una superficie ligeramente enharinada,  la colocamos en un molde de pastel de unos 18 cm. Cortamos el exceso de masa, dejando un borde como de dos cm. Colocamos la otra pieza de masa y cortamos en 12 tiras largas. Colocamos el relleno en el molde preparado y por encima las tiras en forma de rejilla sellando los bordes. Dejamos enfriar el pastel en el congelador 15 minutos.
Mezclamos el huevo, una pizca de sal y leche en un bol pequeño. 
Sacamos el pastel del congelador, lo pintamos con el huevo, espolvoreamos el azúcar y la metemos en el horno, sobre la bandeja caliente. Horneamos durante 15 minutos a 225 °C, bajamos la temperatura a 175 °C . Horneamos hasta que los bordes estén dorados y el relleno burbujee, unos 45-50 minutos más. Si el pastel se dora demasiado, cubrimos con papel de aluminio. Dejamos enfriar completamente antes de servir.


Pastel de ruibarbo y fresas

NOTAS:

Como yo no tenía ningún molde alto con borde ondulado a mano, opté por decorar el borde con una trenza y unas hojas, porque al ser una masa de mantequilla es muy difícil de trabajar sin que se pegue a los bordes, igualmente es importante la parte de congelarlo una vez montado, para que los bordes no pierdan la forma durante el horneado.

El truco de la maicena me parece genial, el ruibarbo y la fresa sueltan muchísimo líquido, así se aprovecha todo el sabor pero no se empapa la masa al cocinarla en el horno.

De la misma forma, que la bandeja dentro del horno hará como de piedra de pizza, y ayuda a que el fondo del pastel quede crujiente.

Yo utilicé azúcar blanquilla para espolvorear, pero para que quede más crujiente, es mejor utilizar azúcar moreno de grano grande.

Lo podéis comer tal cual o acompañado con helado de vainilla.
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